Amor Propio
Amor Propio
Desde la mirada de Gabor Maté, el amor propio no es una actitud superficial ni un acto de voluntad, sino la capacidad de escucharnos con honestidad y compasión, incluso —y especialmente— en aquellos lugares donde hubo dolor, adaptación o desconexión. Muchas de las dificultades emocionales no nacen de un fallo personal, sino de estrategias de supervivencia aprendidas para poder pertenecer, ser aceptados o no perder el vínculo.
Claudio Naranjo amplía esta visión señalando que crecimos, en gran medida, alejados de nuestra naturaleza esencial. Aprendimos a funcionar desde el “deber ser”, desde la autoexigencia y el juicio, perdiendo el contacto con lo que sentimos, necesitamos y somos en profundidad. El amor propio comienza cuando dejamos de tratarnos como un problema que hay que corregir y empezamos a mirarnos como una historia que necesita comprensión.
¿Cómo se acompaña el amor propio en las sesiones de educación emocional?
En las sesiones, el amor propio se acompaña creando un espacio seguro, sin juicio, donde la persona puede detenerse y escucharse. No se fuerza el cambio, se facilita la conciencia.
El acompañamiento se centra en:
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Reconocer las heridas emocionales y los patrones aprendidos sin culpabilización.
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Comprender cómo el cuerpo, las emociones y la historia personal están conectados.
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Dar espacio a emociones reprimidas como la tristeza, la rabia o el miedo, entendiendo su función.
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Desarrollar una relación interna más amable, honesta y compasiva.
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Reaprender a poner límites desde el respeto hacia uno mismo.
Este proceso no busca “mejorar” a la persona, sino devolverle el contacto con su autenticidad, ayudándole a salir del piloto automático emocional.
¿Qué se consigue con este acompañamiento?
El trabajo con el amor propio desde esta perspectiva permite:
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Reducir la autoexigencia y el diálogo interno crítico.
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Aumentar la capacidad de autorregulación emocional.
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Sentir mayor coherencia entre lo que se piensa, se siente y se hace.
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Mejorar la relación con los demás al no depender exclusivamente de la validación externa.
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Recuperar la sensación de dignidad, valor personal y presencia.
El amor propio no se construye añadiendo algo nuevo, sino retirando las capas de desconexión que se formaron para sobrevivir. Acompañarlo es acompañar un regreso: a la escucha interna, a la verdad emocional y a una forma más humana y compasiva de estar en la vida.
