Humanización en el cuidado hospitalario: una experiencia en Lanzarote

Un proceso compartido con la UCI del Hospital José Molina Orosa

En Lanzarote, en el Hospital José Molina Orosa, he tenido la oportunidad de acompañar al equipo de la UCI en tres ediciones de un espacio formativo titulado Cultiva Maestría y Humanidad en tu Trabajo Hospitalario, Ética en Acción.

Más que un curso, fue una experiencia compartida, donde la ética dejó de ser un concepto abstracto para encarnarse en la vida cotidiana del cuidado intensivo.

Ética viva en el día a día hospitalario

Lo que emergió en cada encuentro, ha sido un profundo reconocimiento de la dimensión humana que sostiene a quienes trabajan en la primera línea del hospital.

Allí, entre la urgencia de la vida y la fragilidad de la muerte, se abrieron espacios de:

  • Autenticidad
  • Escucha
  • Cuidado mutuo

El equipo mostró una admirable disposición a cuestionarse, compartir experiencias y construir juntos caminos más compasivos. El reconocimiento recibido al cierre de cada edición refleja no solo el interés por los contenidos, sino también la huella emocional y práctica que dejó en quienes participaron.

Una visión que se alinea con la Estrategia Canaria

Esta experiencia se enlaza con un horizonte más amplio: la Estrategia de Atención Sanitaria Centrada en la Persona, impulsada por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

Una apuesta que coloca al ser humano —paciente, familia y profesional— en el centro del cuidado. Se trata de avanzar hacia un modelo de salud humanocéntrico, donde las decisiones y procesos reflejen:

  • Empatía
  • Respeto
  • Responsabilidad ética
  • Cuidado integral

Lo que ocurre en la UCI del Molina Orosa es un ejemplo vivo de cómo esta Estrategia cobra forma en la práctica. El equipo no solo se forma en competencias técnicas, sino que también asume el reto de transformar su convivencia y cultivar la humanización día a día.

Gratitud y reflexión compartida

Quiero expresar mi gratitud al equipo de la UCI. Con ustedes aprendí que la convivencia hospitalaria no está exenta de tensiones ni de silencios que gritan, pero que precisamente allí radica la oportunidad de crecer.

La calidad de la atención a los pacientes y a sus familias depende también de la calidad de los vínculos dentro del propio equipo. Cada palabra, cada juicio, cada gesto es una oportunidad de cuidado.

Un mensaje a la comunidad

La comunidad de Lanzarote debe saberlo: en el corazón del hospital hay profesionales que no solo sostienen la vida con sus manos, sino también con su humanidad.

Y es nuestra tarea colectiva reconocer este valor, apoyarlo y abrir espacios de reflexión sobre qué significa cuidar en un mundo que tantas veces olvida la importancia de la presencia, la escucha y la empatía.

Que esta experiencia en la UCI nos inspire a todos a transformar, desde nuestro lugar, la convivencia y el cuidado mutuo.

Porque humanizar la sanidad es, en definitiva, humanizar la vida.

0 comentarios